Hay momentos en los que sentimos que algo se rompe por dentro. No sabemos bien qué viene después, solo que ya no somos quienes éramos. Estamos entre dos aguas, entre dos nombres, entre dos mundos. El último respiro antes del salto. En ese instante, entre el derrumbe y el renacimiento, nace ALÉN.
Érase una vez una sociedad que dio a los dioses por muertos y que permitió que algunas mujeres se apoderaran de viejos símbolos. El resultado fue un código independiente, positrónico, basado en la risa, la complicidad y lenguaje propios.
Hay momentos en los que sentimos que algo se rompe por dentro. No sabemos bien qué viene después, solo que ya no somos quienes éramos. Estamos entre dos aguas, entre dos nombres, entre dos mundos. El último respiro antes del salto. En ese instante, entre el derrumbe y el renacimiento, nace ALÉN.
Una pieza de resistencia corporal y memoria viva Hay cuerpos que se sientan para desaparecer, y hay cuerpos que se sientan para permanecer. Esta es la historia de uno que, sin decirlo, eligió quedarse.
Origen, destino, vida, muerte, volver, volver, volver. Morir la vida, vivir la muerte. Encontrarnos infinitas veces como parte de este código genético. Ser vivo es ser muerto. Renacer, como el ave fenix, de las cenizas del derrumbe.
Una pieza de resistencia corporal y memoria viva Hay cuerpos que se sientan para desaparecer, y hay cuerpos que se sientan para permanecer. Esta es la historia de uno que, sin decirlo, eligió quedarse.