Description
En el año 2024, el agua tuvo un nombre propio en España: DANA. Este proyecto surge a raíz del impacto de las devastadoras tormentas que azotaron el país. Partiendo de esa experiencia y conscientes de que fenómenos similares se repiten en diferentes partes del mundo, emprendimos una investigación sobre los movimientos del agua. Su quietud, sus ciclos y su desbordamiento. En este flujo, el agua se convierte en una metáfora del cuerpo, recordándonos la fragilidad del equilibrio en el que vivimos. Muchos pueblos de la Comunidad Valenciana, Andalucía y Castilla-La Mancha fueron arrasados por lluvias torrenciales. Ahí permanece ahora el cambio del paisaje, en la tierra y las personas: una herida inolvidable.